El “bulo del culo”: quién hay detrás de las campañas de odio y cuál es su discurso

BOTS BULOS

#ElBuloDelCulo es algo más que Hashtag o un trending topic, es un balón de oxígeno a las redes de intoxicación y desinformación que ganan el comodín de “las denuncias falsas”, como ya hicieron con las violaciones y la violencia machista.

 

Corría el año 1998; Bartolín Rubia era un joven concejal del Partido Popular en La Carolina -Jaén- con ganas de ascender y labrarse un nombre. Por aquel entonces estaba fresco en la memoria el secuestro de Ortega Lara y Rubia decidió simular su secuestro por parte de la banda terrorista para ganar algo de fama y sumar algunos puntos.

La noticia rápidamente se extendió y desató la indignación popular, pero era “el héroe que escapó de su secuestro”; hasta que, al igual que el pasado 8 de septiembre, se descubrió que todo era falso. Sin embargo, y a pesar de que en aquella ocasión existía una motivación política premeditada, nadie cuestionó la veracidad de las denuncias por secuestro.

Durante años, y aún a día de hoy, las víctimas del terrorismo han sido utilizadas como herramienta política; quizá sea por eso que antes y después de conocerse el montaje de la agresión en Malasaña los partidos de derecha hayan propuesto estas tesis. “Se cree el ladrón que todos son de su condición”.

Hace pocos días también nos encontrábamos con un magnífico trabajo periodístico de Patricia Peiró y Fernando Peinado: La anciana a la que había echado de casa una marroquí sin papeles era una farsa. La anciana estaba subarrendando el piso con un margen de beneficios superiores al 250% a una joven estudiante de nacionalidad marroquí con residencia legal en España y un contrato de alquiler que lo demuestra. Cuando el dueño de la vivienda se enteró del subarriendo y que la anciana ya no vivía allí, la denunció. Así fue como la familia de esta anciana se lo inventó todo para evitar una demanda por cometer un delito. Pero esto no ha servido tampoco para que medios como Espejo Público hayan seguido dándoles voz, sobredimensionando el fenómeno de la okupación e ignorando el problema de acceso a la vivienda y los desahucios. 

Pero estos casos no causaron la misma reacción sobre la legitimidad o la credibilidad del problema de fondo. Durante días vimos como Martínez Almeida -Alcalde de Madrid- defendía que “equiparar el mensaje de Vox con que se pueda producir lo que se produjo ayer en las calles de Madrid [la agresión] quizás es excesivo”, a Ortega Smith -Secretario General de Vox- pidiendo en TVE que “se diga claramente: la violencia tiene una causa directa con la entrada masiva de inmigración ilegal”. Al mismo tiempo, Manuel Mariscal -diputado de Vox- urdía un plan maestro: hacerse una foto con un joven homosexual agredido en la provincia de Toledo y decir que es militante de su partido. Al enterarse, el joven, desmintió la noticia negando cualquier tipo de vinculación con Vox, enumerando sus reuniones y comunicaciones con otros otros partidos a raíz de su caso y acusando a Vox de querer utilizar políticamente su caso. “Se cree el ladrón que todos son de su condición”.

Y tras conocerse la presunta falsedad del caso de Malasaña las redes ardieron.

‘El bulo del culo’

Como vaticinaba Jorge Javier Vázquez en su aplaudido speech, “esto va a ir a peor”. En directo y ante una de las mayores audiencias de la televisión española explicaba así la oleada de agresiones homófobas “Los discursos de odio son la antesala a las acciones de odio y vivir intranquilo es la antesala a vivir con miedo”. Y estaba en lo cierto. 

A las 18.18 salía el primer Tweet con el HT #ElBuloDelCulo y a las 19.30 ya era trending topic y Vázquez la principal diana.

Durante los primeros minutos predominaron los tweets donde solo se repetía el HT y fue cuando las primeras cuentas grandes empezaron a hacerse eco de la campaña: JuanFra Escudero -afiliado a Vox-, Espinosa de los Monteros, Rosa Díez, Luis del Pino -Libertad Digital y Hazte Oír -, Herman Terstch y Alvise Pérez – FA-.

Son numerosas las cuentas que superan la barrera de los 100 tweets, entre todas las cuentas automatizadas el primer escalón del podio lo ocupa una con más de 300 tweets con el HT “#ElBuloDelCulo”. Se trata casualmente de una cuenta de reciente creación con seguimiento y retweet a las cuentas de la red nacional e internacional de Atlas Network, patrón que vemos repetido en numerosos casos dentro de esta campaña, al igual que en otras campañas del entorno de la ultraderecha. 

Pero no todo el linchamiento público a Jorge Javier Vázquez por señalar un problema, fue a través de este HT. Sino que algunos líderes políticos de la ultraderecha señalaron primero en las redes a quién se debía disparar: Carla Toscano -Portavoz de Vox en la comisión de Violencia de Género en el Congreso-, Rocío de Meer -Vocal del Comité Ejecutivo de Vox- o Isabel Díaz Ayuso -Presidenta de la Comunidad de Madrid- se encargaron de señalar al objetivo. 

Con esto les ha tocado una vida extra, ya lo ha adelantado Jorge Buxadé en redes “La izquierda, los progres, los medios están desacreditados. Nadie les va a creer. Al menos, eso ganamos.”. Han ganado el comodín de las denuncias falsas.

Ya lo hemos visto en la violencia machista; un caso mediático y algunos bulos después la violencia no tiene género, las denuncias son falsas y los jueces te preguntan si te resististe lo suficiente. Sino siempre está el comodín “lo hizo un inmigrante”

Porque sí, aquellos mismos que estaban mostrando indignación porque la agresión era un fraude, habían publicado la noticia falsa de que se trataba de una banda latina. De hecho podemos observar un pico -con más de 11.000 tweets concentrados- el 8 de septiembre y con los patrones habituales de las constelaciones de bots. Algunos medios como La Razón, Crimen y Castigo o El Español se hicieron eco, aunque hubo uno que hizo el eco tres días antes. El Puntual Digital 24H fue el primero en afirmar -en una publicación ya eliminada-  que había múltiples testigos de que había sido una “Banda Latina”. Tras eliminar esta noticia añadieron otra, igualmente falsa, en la que afirmaban que el complot era para culpar a Vox. Sin embargo, y a pesar de que la noticia fue eliminada, podemos rastrear su propagación en redes observando que muchas de las cuentas que difundieron este bulo participaron posteriormente en la campaña #ElBuloDelCulo.

Y no solo fue en twitter, en telegram diversos canales de ultraderecha y negacionistas lanzaron varias publicaciones difundiendo el bulo y generando un pico de impacto sobre el término «banda latina». Alvise, The Spanish Army, Verdades Ofenden o Casos Aislados fueron algunos de los principales canales emisores de impacto.

Una circunstancia que Nico Ordozgoiti definía en su portada semanal para Infolibre “El bulo de Schrodinger. Desmientelo para negar la homofobia, propágalo para criminalizar inmigrantes”.

 

¿Por qué se señala a Vox cuando se habla de agresiones homófobas? 

Si analizamos el recorrido político de la formación ultraderechista y los argumentos esgrimidos en sus propuestas podremos aglutinar su ideario y sus líneas narrativas y discursivas. Desde su fundación en 2014 su principal objetivo ha sido la derogación u oposición a cualquier derecho conquistado por el colectivo LGTBIQ+, o como ellos lo denominan “ el lobby gay” o “chiringuito Gay”. 

Por ejemplo el derecho a que una pareja LGTIBQ+ pueda adoptar, tal y como explicaba Gádor Joyar -Diputada autonómica de Vox en Madrid- en una entrevista con el diario El Mundo. Tampoco les gusta la ‘ley del matrimonio igualitario’; en palabras de Santiago Abascal -Presidente de Vox- “El matrimonio es entre un hombre y una mujer” o en palabras de Juan Ernesto Pflugüer -Director de comunicación de Vox- “lo suyo no es amor, es vicio”. 

Consideran que los menores están en peligro y desamparados. Por ello proponen un ‘Pin Parental’ para evitar “el adoctrinamiento” en “juegos eróticos” y en “ideología del género”. Mediante este ‘Pin Parental’ los padres tendrán que dar autorización al centro escolar para que los alumnos puedan asistir a cualquier “taller, charla o actividad” sobre diversidad afectivo sexual, homofobia, prevención de las violencias machistas… De hecho Iván Espinosa de los Monteros -Portavoz de Vox en el Congreso- en una entrevista en el diario El Mundo, sobre la necesidad del ‘Pin Parental’, llegó a alegar que “El problema es que en España hemos pasado de un extremo a otro. De pegar palizas a los homosexuales a que ahora esos colectivos impongan su ley”.

Tampoco les gustó la ‘Ley de Protección Integral contra la LGTBifobia’ que se aprobó por unanimidad en la Asamblea de Madrid en 2017 y entró en vigor en 2019. En ella se prohibían las “terapias de reorientación de la inclinación sexual”. Un ejemplo de esta oposición es la adhesión de Rocío Monasterio -Presidenta de Vox en Madrid- y Mariano Calabuig -diputado de Vox y exdirector del “Foro de la Familia”- al manifiesto de la “Plataforma por las libertades”.

En este manifiesto se exigía la derogación de la ley; ya que -a su juicio- “La abierta parcialidad ideológica de las leyes queda confirmada por el hecho de que se prescriba la colaboración de las organizaciones LGTBI”. Uno de los puntos sobre los que se detiene el documento es el de las “terapias de reorientación de la inclinación sexual”. En su octavo artículo defiende “el derecho a la autonomía del paciente” ante las leyes “que prohíben someterse a una terapia de reorientación de la inclinación sexual” únicamente “cuando se trate de revertirla a la heterosexualidad”. La coordinadora de esta plataforma era a su vez Lourdes Méndez -Diputada de Vox por Murcia-.

En 2019, durante el debate electoral autonómico Ortega Smith propuso prohibir la celebración de la manifestación del día del orgullo en el centro de Madrid y llevarla a la Casa de Campo, previo paso por caja, porque “causan verdaderos problemas y atascos”. Unos meses antes Rocío Monasterio afirmaba en una entrevista para el diario ABC «¿Por qué se tiene que parar toda la actividad porque se celebre el Orgullo? Colapsan Madrid un mes antes. Yo llevaría el Orgullo Gay y fiestas similares a la Casa de Campo, que la hemos arreglado y hemos gastado mucho dinero en ello. Así no se bloquearía el centro y no molestaría a nadie». 

El pasado mes de julio, en un artículo escrito por el propio Santiago Abascal para el diario El Mundo, argumentaban como motivo para su oposición a la conocida como ‘Ley Trans’ que “No será necesario ningún tipo de tratamiento, ni siquiera un informe médico o psicológico”. 

Alertan de que “nuestros niños y nuestras niñas se verán amenazados. Desde antes de la adolescencia podrán ser mutilados de forma irreversible por medio de una cirugía de reasignación de sexo” y de que “este proceso se podrá llevar a cabo incluso sin consentimiento de sus padres, que no podrán entorpecer el proceso de autodeterminación de género del menor so pena de que su hijo sea declarado en situación de riesgo, extremo que puede acarrear incluso la separación del menor de su familia”. 

Llegado un determinado momento incluso enfatiza “Ningún niño está libre de los peligros que describo” porque “De acuerdo con las leyes Trans ya vigentes en muchas comunidades autónomas, todos los colegios, tanto públicos como privados, tendrán que aceptar que activistas impartan a los alumnos charlas de educación afectivo-sexual. Charlas en las que nuestros niños escuchan, desde edades muy tempranas, que su sexo no tiene porque ser el «sexo que le asignaron al nacer»(sic) y que pueden elegir libremente ser niños, niñas o niñes”.

Lo que sí les gustó por ejemplo fue la reciente ley aprobada en Hungría y que prohíbe hablar de diversidad sexual y de género en todos los centros educativos. Abascal llegó incluso a acusar al Gobierno de haber dividido a Europa “ustedes van a ser los responsables del fin de la Unión Europea por tratar de imponer su ideología y hacerlo contra un luchador que defendió a los homosexuales frente al comunismo” [en alusión a Viktor Orbán y la resolución condenatoria aprobada por el Parlamento Europeo]. 

Esta ley también prohíbe que los libros infantiles que «describan una desviación respecto de la identidad de género concebida en el nacimiento, o describan un cambio de género, o popularicen la homosexulidad» puedan mostrarse en los escaparate o exhibirse claramente en el interior de las librerías. Mismo criterio que tendrán la publicidad, el cine… pero para Santiago Abascal «En Hungría los homosexuales pueden pasear tranquilamente por las calles, en Barcelona no«.

Es aquí donde aparecen por primera vez en su discurso alusiones a las agresiones LGTBifóbicas . “Depende de la nacionalidad de los agresores” alentaba la cuenta oficial de VOX. Por las redes volaban los bulos sobre agresiones por parte de inmigrantes y Alvise Pérez atribuía la agresión a “bandas latinas”. De repente la ola de agresiones LGTBifóbicas era ya innegable. 

No en vano el número de delitos de odio se ha incrementado un 45% entre 2013 y 2019. En el último informe del Ministerio del Interior se observa que entre las principales causas de los delitos de odio se encuentran el racismo, el machismo y la LGTBifobia .

Y en este contexto en el que llega la bomba. El caso que estaba conmocionando al país era un fraude y un salvavidas para quienes niegan la homofobia emergió. De repente todas las sentencias, todas las condenas y todos los casos denunciados son cuestionados. “Si hubiera sido una mujer heterosexual contra su exmarido (…) estaría en prisión ‘por si acaso’”, “Ni Madrid ni España está al borde de un apocalipsis homófobo”. Ahora Vox es la gran víctima. «Se está utilizando a las personas homosexuales para atacar a un partido político» -decía Santiago Abascal la mañana del viernes en el programa de Ana Rosa Quintana.

Ahora cada persona que quiera acusar al discurso de odio de Vox  de promover la violencia se tendrá que enfrentar a la “nueva unidad especial” de Vox, que “llevará a los tribunales a todo aquel que vincule a Vox con actos de violencia”.

 

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