En julio se celebró en Uruguay una nueva edición de La Derecha Fest, un evento que reúne a algunas de las principales figuras de la internacional reaccionaria latinoamericana. Allí se dieron cita influencers de ultraderecha como Javier Milei, Agustín Laje o Javier Negre. Pero, más allá del espectáculo, el evento ha servido para visibilizar un fenómeno que avanza en paralelo al auge de esta corriente: la creciente imbricación entre el evangelismo ultraconservador y los nuevos actores políticos de la extrema derecha.
Uno de los socios de Negre en la organización del evento fue la Iglesia Evangélica Pentecostal «Misión Vida», cuyo templo —el Templo Beraca— acogió parte de los actos. Su fundador, el pastor Jorge Márquez, ha sido denunciado por antiguos feligreses por violencia física, explotación de menores y terapias para «curar» la homosexualidad, a la que vincula con la pedofilia y la zoofilia. Exmiembros de su comunidad relataron en el programa uruguayo Santo y Seña experiencias de castigos físicos, esclavismo y violencia psicológica, muchas veces ejercida también por la esposa del pastor. En uno de los testimonios, una víctima denunció que incluso justificaron al agresor en un caso de violencia machista.
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— Julián Macías Tovar (@JulianMaciasT) August 5, 2025
Destapamos al socio de Negre en La Derecha Fest Uruguay celebrado en el Templo Beraca de la Iglesia Evangélica Pentecostal "Misión Vida" del pastor Jorge Márquez, denunciado por violencia, explotación de menores y curas a gays que vincula con la pedofilia y zoofilia. pic.twitter.com/XBPWIOYNgG
La iglesia evangélica cada vez está más presente en la Derecha Fest, en la última edición tuvo un bloque con 3 pastores.
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Es curioso que su principal reclamo es la defensa de la familia, pero ninguno tiene familia y los que tienen son denunciados por ella. pic.twitter.com/6M0s9NKWEz
El modus operandi de esta organización religiosa no es nuevo: captar a menores en situación de vulnerabilidad con la excusa de brindarles asistencia, para luego explotarlos como mano de obra gratuita o utilizarlos con fines propagandísticos. Los testimonios recogidos describen jornadas laborales de hasta 20 horas para niños y adolescentes, sin salario ni derechos. Parte de estos menores fueron movilizados para apoyar políticamente al yerno del pastor, el diputado evangélico Álvaro Dastugue.
Este modelo de infiltración política a través de iglesias evangélicas no es exclusivo de Uruguay. En Argentina, el presidente Javier Milei ha profundizado su alianza con sectores religiosos ultraconservadores desde su llegada al poder. Una de sus primeras decisiones fue suspender la ayuda a los comedores populares y firmar un acuerdo con ACIERA —la mayor alianza de iglesias evangélicas del país— para canalizar las ayudas alimentarias a través de sus templos. ACIERA agrupa más de 15.000 iglesias y su vicepresidente, Hugo Márquez, es padre de Nadia Márquez, diputada de La Libertad Avanza y una de las muchas figuras gubernamentales con vínculos directos con la iglesia evangélica.
La estrategia es clara: reemplazar las redes de asistencia social del Estado por una red clientelar de asistencia religiosa ligada ideológicamente al gobierno. En los actos de Milei se ha vuelto habitual ver grupos de personas traídas en autobuses a cambio de bolsas de comida. En los barrios más empobrecidos, donde la política institucional no llega, las iglesias llenan el vacío con promesas de redención, comida y estabilidad, a cambio de votos y sumisión.
En el reportaje del programa uruguayo Santo y Seña recogió el testimonio de varias víctimas de violencia física por parte del pastor y su esposa, incluso como en un caso de violencia machista en una pareja justificaron al agresor. pic.twitter.com/nqT1U2kxzZ
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La organización recibía donaciones de terrenos y dinero público por la acción de contención de niños sin padres o con problemas de drogas. Los menores eran explotados trabajando hasta 20 horas por día sin pagarles, también los usaba políticamente para apoyar a su yerno Dastugue. pic.twitter.com/QbnU8mqpdV
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Argentina es sólo el último en copiar el modelo
Este esquema, que reproduce casi punto por punto el modelo de Bolsonaro en Brasil, no se limita a Sudamérica. En España, el Partido Popular firmó contratos con la iglesia evangélica ‘Cristo Viene’, cuya fundadora, Yadira Maestre, prometía curas milagrosas y terapias de reconversión homosexual. Esta iglesia recibió fondos públicos para atender a víctimas de violencia machista y gestionar comedores, a pesar de sus postulados reaccionarios.
Lejos de ser un fenómeno aislado, esta alianza entre fundamentalismo religioso y ultraderecha tiene raíces profundas. Documentos desclasificados por la CIA revelan cómo, durante décadas, Estados Unidos impulsó el crecimiento del evangelismo en América Latina para contrarrestar la influencia de la teología de la liberación en la Iglesia Católica, considerada entonces un aliado del comunismo.
El resultado de esta estrategia se ha materializado en gobiernos como el de Ríos Montt en Guatemala —responsable de un genocidio indígena—, Orlando Hernández en Honduras, Jeanine Áñez en Bolivia o el propio Bolsonaro en Brasil. Todos ellos, presidentes evangélicos o aliados de estas iglesias, con discursos ultraconservadores, fuertes vínculos con Estados Unidos y un uso recurrente de la religión como herramienta de control social.
Hoy, ese modelo se reproduce con fuerza en Argentina y se exporta a otros países a través de redes como La Derecha Fest. Mientras se proclama la defensa de la familia, abundan los escándalos de abusos, explotación y abandono parental entre sus principales referentes. Mientras se denuncia el avance del comunismo, se consolidan redes clientelares que imponen sumisión ideológica a cambio de pan y fe.
Redacción: Carlos Benéitez
Investigación: Julián Macías
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